Cocina Española

Cocina Latinoamericana

Hablar de la existencia de una única cocina “española” no sería muy acertado. Habría que hacerlo de un conjunto de cocinas regionales, diversas e independientes. Estas cocinas son el reflejo de la historia y la cultura de los pueblos que forman parte de España.

La cocina española es una cocina variada con puntos en común que la relacionan. Por poner unos ejemplos, diremos que los asados de carne abundan en la Meseta, que los arroces son típicos del Levante español o que los fritos de aceite de oliva son típicamente andaluces; pero todo ello es simplificar en exceso. En la mayoría de hogares españoles, además de los platos originales de la zona, se preparan platos de otras partes del país.

A pesar de la variedad, hay una serie de rasgos comunes que caracterizan a la cocina Española:

La gastronomía de España está englobada en la idealizada dieta mediterránea. Aunque, como ocurre en cada país, tanto en la zona latina como en la árabe, no se ajusta a sus parámetros. El uso del aceite de oliva es abundante, pero hasta principios del siglo XX era muy habitual el uso de grasas animales, sobre todo manteca de cerdo. La cantidad de frutas y verduras consumidas, aunque más alta que en otras culturas no mediterráneas, no se acerca a las cinco raciones recomendadas por dicha dieta.

Entre la gran cantidad de platos que conforman el amplio y diverso recetario español, hay unas pocas que puedan considerarse comunes en todo el territorio. Algunas de ellas tienen un origen conocido y se siguen asociando a determinadas regiones, aunque se preparen por todo el país, por ejemplo la tortilla de patatas, la paella, los pistos, el gazpacho, las migas o los embutidos (jamón serrano, chorizo, morcilla), así como los quesos (no hay región que no tenga los suyos). Son frecuentes los platos con legumbres como base (lentejas, garbanzos, alubias, etc.), los cocidos o potajes, aunque cada región tiene estos platos con sus propias características. Sin olvidar el pan que tiene muchas formas de realizarse, dando variedades muy distintas en cada región. Y, sobre todo, donde más coinciden las distintas regiones es en los postres y dulces: el flan, las natillas, el arroz con leche, las torrijas, las magdalenas o los churros, son algunos de los más representativos.

La cocina latinoamericana se ve influenciada, en primer lugar, por las recetas precolombinas de los indígenas y por las raíces españolas, después, por las inmigraciones de italianos y asiáticos. Teniendo asi como pilares de la cocina latinoamericano los ingredientes exóticos, como las frutas y tubérculos, sin dejar a un lado los productos del mar y el ganado, que ostentan una gran influencia. Algunos recetarios son confusos y están sumamente vinculados a los países vecinos, como el Uruguayo respecto al argentino, así es que la comida latinoamericana es muy variada entre las cuales la más destacadas son la comida peruana y la Mexicana.

Esta cocina es versátil y se amolda perfectamente al paladar extranjero.