Rasgos comunes de la cocina española

Al igual que ocurre en la mayoría de países, la gastronomía de España es muy distinta de unas regiones a otras; no en todo el territorio español se usan los mismos ingredientes pero si se mantiene algunos rasgos comunes y característicos, entre los que puede destacarse:

  • El uso del aceite de oliva como grasa culinaria por excelencia, tanto en crudo, para fritos y para sofritos.

  • El consumo de carnes es mayor que el considerado ideal y, por ende, es menor el consumo de pescados, incluso en zonas costeras.

  • La utilización de la cebolla y el ajo como condimentos básicos en los aderezos de las comidas ya sean segundos o sopas.

  • La utilización del sofrito como comienzo en la preparación de abundantes platos.

  • El empleo de ajo y cebolla como principales condimentos.

  • La costumbre de tomar algo de vino o cervezas durante las comidas.

  • El acompañamiento con pan en la gran mayoría de las comidas.

  • La abundancia en el consumo de ensaladas, sobre todo en verano.

  • La abundancia y variedad del consumo de hortalizas y verduras.

  • El consumo de una pieza de fruta fresca de temporada o de algún lácteo (normalmente yogur) dulces como tartas o pasteles suelen reservarse para días especiales o celebraciones.

  • El consumo de sopas como primer plato

  • El gusto por los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, piñones), sobretodo en dulces.

  • La cocina española es rica en salsas sobre la base de cebollas, tomates ajíes; cazuelas y guisos de pescados, mariscos y legumbres secas como porotos, garbanzos, lentejas.

    Entre la multitud de recetas que conforman la variada cocina española, unas pocas pueden considerarse comunes a todo o casi todo el territorio, aunque algunas de ellas tienen un origen conocido y siguen asociándose a determinados lugares, a pesar de ser comunes. Pueden citarse ejemplos como la tortilla de patata, el gazpacho andaluz, la paella (que tuvo su origen en Valencia, existiendo muchos tipos de esta según la región), la empanada (de origen gallego), los pistos, las migas, los embutidos (jamón serrano, chorizo, sobrasada, morcilla) o los quesos.

    En general, abundan los platos a base de legumbres (garbanzos, lentejas, judías), los cocidos y los potajes, aunque estos últimos con variaciones regionales más o menos importantes, sin olvidar el pan, que tiene numerosas formas de realizarse, dando variedades muy distintas en cada región.

    Quizás, donde más coinciden las distintas regiones es en los postres y dulces: el flan, la crema catalana, las natillas, el arroz con leche, las torrijas, las magdalenas, las ensaimadas, los buñuelos o los churros son algunos de los más representativos.

    La cocina española es muy variada en sus distintas regiones pero a su vez en todas sus regiones siguen un patron con una misma caracterista lo que hace que su gastronimia sea rica y variada y digna de distinguirse es por ello que es muy famosa y reconocida a nivel mundial y muy aceptable la paladar extranjero.